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El sur de Chile, supongo que el norte también, se ha convertido en bodegas virtuales de grandes retails de la capital, en la más brutal expresión del centralismo chileno.
Las supuestas grandes tiendas, son en realidad, en provincias, bodegas virtuales, porque no tienen existencias en el lugar o envían las sobras.
El día dos de enero compre una cama en Ripley. Llegó el día 8, sin las ruedas procediendo a devolver la mercadería. No recibí llamado de la empresa para programar la nueva entrega. Por lo tanto, una semana después concurrí a las oficinas de Ripley Valdivia, donde me indicaron un número de fono en Santiago. Allí me indicaron que estaban monitoreando la situación y que entrarían en contacto conmigo. Recibí varias llamadas del mismo tenor, analgésicas, sin solución. Esta semana concurrí a hablar con el gente subrogante de Valdivia, quien se comprometió a llamarme ese mismo día para informarme de la situación de mi compra. Dos días después recibí una llamada de la secretaria indicándome que se debía generar una nueva orden de compra, lo cual no es mi problema. Horas antes me llamaron de Santiago indicándome que la entrega estaba programada ahora para el lunes dos de febrero, o sea un mes después de la compra.
Hoy, 30 de enero de 2015, concurrí a Ripley (ya he gastado bastante tiempo, que es caro y gasto en el estacionamiento del Mall) y me encontré después de varios ir y venir , con la sorpresa que el producto tendría más 15 días de atraso.
Obviamente, debo pensar en una firma ineficiente, que abusa de los dineros de los clientes. Que tiene una publicidad que contrata rostros, suponiendo que somos tontos y compramos por lo que dicen esas personas pagadas y que venden su imagen y voz para vender cualquier cosa
Por estos días también he procurado en diferentes tiendas refrigeradores, Campanas de extracción, camas, colchones, etc, y todo hay que pedirlo a la gran Santiago.
Es hora que las asociaciones de consumidores expresen su protesta, pidan mayor regulación en los contratos de ventas y que fundamentalmente esas empresas sean en provincias tiendas reales y no bodegas virtuales.
Sin duda que desde que Don José Taboada decidió no seguir con su negocio después del incendio, Valdivia retrocedió brutalmente.
Si Ud ha sido víctima de estos individuos, hágalo saber en la prensa y en las redes sociales. No permita su impunidad publicitaria.
ME FASCINA RIPLEY POR SU IRRESPONSABILIDAD
Luis Zaror C
lzaror@yahoo.es